29 de septiembre de 2016

Zinemaldia 2016 (4): Tener y haber tenido

Dentro de las múltiples maneras de clasificar a cineastas, una de las más convincentes (aunque insuficiente y superficial, como todas las clasificaciones binarias) es aquella que separa a dos grandes grupos: por un lado, los que en cada película intentan comenzar de nuevo, plantearse un reto totalmente distinto del anterior y demostrar que pueden acometer proyectos de características muy disímiles, bien sea por su gran variedad de intereses, bien sea por su especial ductilidad y habilidad en el manejo de encargos.  Por el otro, aquellos realizadores que en cada film cogen el testigo de su obra precedente y vuelven a los mismos temas, las mismas obsesiones, parecidos personajes, similar discurso, semejantes planos. El primer grupo ha sido en general menospreciado por buena parte de la crítica y el segundo, por buena parte del público, en ambos casos por motivos a veces arbitrarios; centrándonos en los segundos, no hay duda de que no es fácil apreciar a primera vista a un cineasta de estas características si estamos familiarizados tan solo con una  pequeña parte de su obra: tiene el inconveniente de que su filmografía se explica en todo su conjunto, y la valía de cada una de sus piezas, sacadas de contexto, es mucho más relativa. 

Si hay un claro y destacado representante en el cine contemporáneo del segundo de los citados conjuntos, ése es el surcoreano Hong Sang-soo, que a la similitud temática y formal de sus películas se le añade su especial fertilidad creativa: en 20 años de carrera, ha completado 19 largometrajes y 2 cortos. La esencia de su obra se puede explicar en dos sencillos planos, incluidos en  Oki's movie (2010): 


28 de septiembre de 2016

Zinemaldia 2016 (3): Enemigos del Estado


Si por algo se había caracterizado hasta ahora la filmografía de Bertrand Bonello, era por su capacidad para la provocación, su querencia por las imágenes crudas e  incómodas y por caer, en demasiadas ocasiones (la mayoría de ellas presentes en la durísima, gratuita y más que subrayada Casa de tolerancia) en la esterilidad. Algo ha cambiado ahora con Nocturama: provocación hay, desde luego, pero modulada al servicio de un potente discurso cinematográfico bajo el cual tenemos que intuir el discurso político, difícil de desentrañar pero no por ello menos polémico y estimulante, en una obra que, como ya comentamos, fue villanamente ignorada por el jurado de la sección competitiva del Festival de Donostia. Y ello, a pesar (o precisamente por) ser la única obra que que interpelaba de forma radical uno de los elementos clave de nuestra época: el terrorismo, elemento en el que la mayoría de los Estados occidentales lleva al menos tres lustros apoyándose para limitar, sin prisa pero sin pausa, los derechos y libertades propios de una democracia, para centrar su creatividad en la invención de nuevas medidas represivas, para dar carta blanca al espionaje masivo de las comunicaciones y para, en definitiva, convertir a la ciudadanía en una masa amorfa de potenciales insurgentes de los que conviene sospechar de forma generalizada. 

27 de septiembre de 2016

Zinemaldia 2016 (2): Las reglas del consenso

Durante gran parte de la reciente edición del Festival de Donostia, y conforme iban avanzando las proyecciones de la sección oficial, surgía entre los comentarios previos y posteriores a las películas una expresión recurrente: "ésta puede ser la película de consenso". Dichas palabras conllevaban la carga implícita de asumir que el jurado premiaría una obra que no molestase, ni manchase ni limpiase, que no resultase especialmente innovadora, ni especialmente polémica, ni especialmente nada. A ser posible, un folio en blanco. Lo importante, aunque no verbalizado, en este panorama es la importancia dada a las reglas del juego no escritas (y en la expresión "reglas del juego", la palabra más importante es "juego"): no existe pretensión de llegar a verdad alguna, lo importante es respetar los estrechos márgenes de lo establecido, que el cine siga los cauces habituales y cualquier puñetazo en la mesa que interactúe dialécticamente con el estado de causas sea invitado a la marginalidad.  




26 de septiembre de 2016

Zinemaldia 2016 (1): Lo reformable y lo estéril


Antes de empezar a tener uso de razón cinematográfica, uno de los primeros y más nítidos recuerdos que conservo del Festival de Cine de Donostia es la noticia, en un boletín horario radiofónico, del escándalo y los abucheos por la Concha de Oro de la edición de 1998, concedido a la película argentina El viento se llevó lo que, de Alejandro Agresti. El entonces crítico cinematográfico de referencia, Ángel Fernández-Santos, escribió en las páginas de El País lo siguiente
El fallo fue recibido por los centenares de informadores con todas las gamas imaginables de la burla y la rechifla, de forma que la incredulidad y la indignación dejaron pronto paso a la expansiva emoción de los asistentes de sentirse testigos presenciales de un divertido, por enorme, disparate. Los jurados, cuya función arbitral les pide ser todo lo contrario, se convirtieron en protagonistas, desplazando a los cineastas y sus películas. Nadie hablaba aquí ayer, tras el acto, de la película ganadora, que es agradable pero de corto alcance, sino de qué alambiques mentales han permitido a profesionales del cine de tanta experiencia como el director polaco Jerzy Skolimovski, la actriz italiana Valeria Golino y su colega mexicana Patricia Reyes, firmar un acta que sanciona a una trivial película hinchada, resultona e insignificante, prototipo de las que engañan a los cinéfilos poco expertos o incautos.

14 de septiembre de 2016

Nubes cotidianas, 6: Naruse mudo. Primeros esbozos de un estilo

(Por Daniel Reigosa)

La etapa muda del director japonés revela un Mikio Naruse experimental con el medio cinematográfico que busca una forma propia de expresión, como suele pasar en toda primera etapa de cualquier director reconocido que se precie. Las primeras películas se desarrollan en un estilo más agresivo al que nos acostumbrará años más tarde, en una amalgama de formas y temáticas a las que irá dotando de coherencia fílmica con el paso del tiempo. No obstante estas impresiones están claramente sesgadas dadas las lagunas existentes en su filmografía, al contar tan solo con cinco películas conservadas de esta primera etapa sin sonido, de las más de veinte realizadas.

De hecho, dentro de las películas visionadas se percibe también una evolución en su estilo, cada vez más depurado y libre de tramas accesorias. Si en ¡Ánimo, hombre! se podía observar a un Naruse con un alto nivel de experimentación formal, en una obra un tanto incoherente y manierista, en su cuarto título conservado Sueños cotidianos, con más de veinte películas (la mayoría cortometrajes) a sus espaldas, encontramos a un Naruse más cercano al que conocimos en sus obras de madurez, más minimalista tanto en la narrativa, demasiado abigarrada hasta entonces, como en las formas. 


2 de septiembre de 2016

El agua nunca sigue un camino recto

En algún momento de la década de los 90 y en un programa televisivo, le preguntaron al futbolista búlgaro Hristo Stoitchkov por el nombre de su ídolo. Su respuesta fue rápida e inequívoca: Gueorgui Asparuhov, también futbolista y también búlgaro. Una vez finalizada la entrevista, los presentadores parecían genuinamente sorprendidos, y comentaban algo así como: "Qué insólito, su ídolo es un desconocido mucho menos importante que él". Leyendo ahora los datos biográficos de Asparuhov, no parece que entre dentro de la categoría de 'desconocido', pero conviene añadir que estábamos en la década de los 90, el uso de internet todavía no estaba generalizado y el conocimiento que se pudiera tener en el periodismo deportivo español, aun en el más erudito, en el ámbito del fútbol internacional no comprendía a un jugador de un pequeño país perteneciente al bloque soviético.

Trasladándonos a un ámbito muy distinto, algo semejante a lo que acabo de describir podría haber sucedido si, en algunas de sus no muy numerosas entrevistas, el cineasta iraní Abbas Kiarostami hubiese citado como una de sus principales influencias a su compatriota y cineasta Masud Kimiai, la mayor parte de cuya obra transcurrió durante el gobierno cleptómano, dictatorial y prooccidental -una tríada demasiadas veces repetida- del Sha de Persia, Mohamed Reza Pahlevi (y al que, en alguna ocasión, prestó mercenarios servicios el no siempre ejemplar Orson Welles). El conocimiento del cine iraní anterior a la revolución islámica de 1979, aun ahora y con la excepción de muy pocos especialistas, ha sido siempre al menos tan pequeño como que se pudiera tener del fútbol búlgaro anterior a Stoitchkov en los años 90.


20 de agosto de 2016

Notas sobre un curso de Jonathan Rosenbaum (y 4)

Finalizo con las notas tomadas durante el curso "Jonathan Rosenbaum’s Personal Journey Through the History of Film" en Madrid, impartido entre el 6 y el 11 de junio pasados en el Museo Reina Sofía y en el marco del festival Filmadrid.

DÍA 5: HOWARD HAWKS



19 de agosto de 2016

Notas sobre un curso de Jonathan Rosenbaum (3)

Continúo compartiendo las notas tomadas durante el curso "Jonathan Rosenbaum's Personal Journey Through the History of Film" en Madrid, impartido entre el 6 y el 11 de junio pasados en el Museo Reina Sofía y en el marco del festival Filmadrid.

DÍA 2: LOUIS FEUILLADE



18 de agosto de 2016

Notas sobre un curso de Jonathan Rosenbaum (2)

A continuación comparto algunas de las notas que tomé durante el curso "Jonathan Rosenbaum’s Personal Journey Through the History of Film" en Madrid, impartido entre el 6 y el 11 de junio pasados en el Museo Reina Sofía y en el marco del festival Filmadrid, y en la conferencia Movie Mutations, que tuvo lugar dos días antes del comienzo del curso. Lo haré con estilo directo, intentando respetar la literalidad de las traductoras de Rosenbaum al castellano y sin añadir nada, más que lo imprescindible para entender el contexto. Por otra parte, y alejándome del estilo habitual en este blog, utilizaré las comillas, que entiendo más adecuadas para las citas largas. Aunque tal vez no sea necesario aclararlo, añado que la inclusión de las citas no significa mi acuerdo con las mismas:

17 de agosto de 2016

Notas sobre un curso de Jonathan Rosenbaum (1)


Si de algo sirve ir acumulando años y haber vivido ya en tres décadas diferentes es para comprobar cómo cambian los usos sociales, y de qué forma situaciones semejantes acontecidas con quince años de distancia tienen consecuencias muy disímiles. Recuerdo, en mis años de estudiante universitario, las insólitas formas de un profesor para impartir su materia, que consistían básicamente en no aparecer por clase durante varias semanas, regresar de forma inopinada para hacer algunos comentarios sobre su experiencia profesional y sobre la actualidad, poner un largo fragmento de alguna película, para posteriormente volver a desaparecer durante un largo período de tiempo y luego volver para dar un par de clases, y así sucesivamente. Cuando llegó la hora de examinarse, la prueba escrita consistió en preguntas muy genéricas en las que cabía casi cualquier tipo de respuesta, y ante el evidente extravío posterior de alguno de los exámenes por parte del profesor, la solución era también heterodoxa: "Creo que tenías un notable", arreglaba, y asunto concluido.

14 de agosto de 2016

Nubes cotidianas, 5: Callejón sin salida (Kagirinaki hodo, 1934)

Llegamos al final de la época muda en la larga y fecunda carrera de Mikio Naruse con Callejón sin salida, realizada en un año insólitamente poco prolífico en su filmografía, el de 1934, en el que solo tenemos noticia de esta película, frente a las diez que se reparten simétricamente entre 1933 y 1935. El progresivo giro hacia una narración más calmada y hacia la atenuación de los sobresaltos de cámara se confirma en este nuevo largometraje, en el que también hay una cierta moderación argumental y desaparecen la prostitución y los peligros de muerte en los que se había recreado en las cuatro películas antecedentes de este ciclo.

Aun así, Naruse no puede evitar incluir un atropello en la trama principal y aunque se trate de un atropello rodado con menos aparatosidad que en sus anteriores películas y la protagonista, Sugiko, consiga una rápida recuperación, debemos resaltar la maestría de la secuencia, en la que utiliza planos muy cortos y culmina con el primer plano de un solitario bolso tirado en el asfalto. 



5 de agosto de 2016

Nubes cotidianas, 4: Sueños cotidianos (Yogoto no yume, 1933)

(Por Daniel Reigosa)

En el momento de filmar Sueños cotidianos, Mikio Naruse llevaba ya tres años haciendo películas y, con casi una veintena de títulos a sus espaldas se puede apreciar una evolución, no ya solo de sus tramas principales, sino también de su estilo: cada vez más depurado y recurriendo cada vez en menos ocasiones a los montajes frenéticos característicos de sus primeras obras. No obstante, en esta película aún se pueden observar los intensos movimientos en las escenas de mayor dramatismo o algunos primeros planos innecesarios que intentan resaltar la expresividad de sus personajes. 


21 de julio de 2016

Dersu Uzala y el baile sobre la propia tumba de Akira Kurosawa


Hace más de diez años, cuando todavía era un articulista literario con talento y no se había convertido todavía en la clase de columnista político en que ha desembocado después, Javier Cercas, hablando de sus orígenes como escritor, concluyó: ser original no consiste en no parecerse a nadie, sino en parecerse a la mayor cantidad de gente posible. Digo esto, y vendrá al caso o no, a propósito del reciente descubrimiento (uno más) de que una de las películas más admiradas por cierto público cinéfilo es también (como muchas otras) la adaptación de un libro que ya había sido trasladado al cine anteriormente; es decir, lo que habitualmente se conoce como remake, aunque habría que analizar hasta qué punto puede llamarse como tal a una película que adapta de nuevo una obra escrita que cuya tenía suficiente entidad en sí misma. ¿Puede decirse que El valle de Abraham (1993) de Manoel de Oliveira es un remake de la poco afortunada Madame Bovary (1991) de Claude Chabrol, y que la Madame Bovary (2014) de Sophie Barthes -estrenada este año en España- es un remake de ambas, y que todas ellas lo son de las adaptaciones anteriores de Jean Renoir, Carlos Schlieper, Vincente Minnelli y Alexander Sokurov? Entiendo que no, pero tampoco tiene mucha importancia a qué le llamemos remake y a qué no: no existe un género cinematográfico llamado "remake", es sólo una convención y un vocablo poco preciso, de nulo valor literario. 

14 de julio de 2016

¡Bruja, más que bruja!: En mi hambre mando yo


Las circunstancias han querido que el reestreno de ¡Bruja, más que bruja! (Fernando Fernán Gómez, 1976) llegue teñido de luto y que lo que debió ser un nuevo homenaje y celebración de la nunca suficientemente valorada trayectoria del gran director de cine que fue su autor, tras el exitoso periplo que hace un año inició El mundo sigue, tenga necesariamente que convertirse también en el melancólico recuerdo de sus otros dos protagonistas, Emma Cohen y Paco Algora, ejemplos del ingrato destino que suele aguardar a los segundos espadas en el cine español. 

11 de julio de 2016

Nubes cotidianas, 3: Lejos de ti (Kimi to wakarete, 1933)

La tercera película -segundo largometraje- de la carrera de Mikio Naruse que estamos en condiciones de comentar, Lejos de ti (1933),  adquiere un tono decididamente menor, insistiendo en algunas de las más discutibles opciones estéticas que había apuntado en las dos anteriores obras disponibles, aunque debemos destacar la aparición, por primera vez en este ciclo (no diremos en su filmografía por la cantidad de películas suyas que se han perdido), del tema de la prostitución femenina, que tanto marcará su obra y la de su compañero de generación Kenji Mizoguchi.